Muchas cosas que suceden en Cataluña, con el objetivo de impulsar el independentismo, a veces les parece al resto de los españoles un tanto absurdo. Uno de los últimos ejemplos son las infracciones lingüísticas que durante muchos años están sufriendo muchos comercios situados en la comunidad catalana.

No tenía los rótulos en catalán, y por ello recibió una multa de 1.260 euros

Rafael Moreno es solo uno de los tantos dueños de un pequeño comercio que intenta salir adelante en una ciudad muy competitiva. Su tienda Tresimodern, de la cuál tiene otras dos, está situado en Sant Adriá del Besos y venden muebles y productos de decoración.

En 2008 recibieron la visita de un inspector de la Agencia Catalana de Consumo que vino con una nota bajo el brazo: habían recibido una multa de 1.260 euros. ¿Cuál era el motivo? Habían cometido una infracción lingüística. Pero no era por el nombre de la tienda, no. La multa era por dos eslóganes en pequeño tamaño escrito con letras PVC y por el hecho de que algunos muebles de la tienda no venía en catalán.

Una de las tantas familias afectadas por las infracciones lingüísticas de Cataluña

Ante esto, el propietario del comercio se vio obligado a pagar la injusta multa. No obstante, no ha cambiado los rótulos, ya que están nuevos y cambiarlos les costará 700 euros unas letras que están en perfecto estado. Por otro lado, tiene una tienda en Ripollet, de 300×400 que le costarían entre 15.000 y 18.000 realizar el cambio.

El comerciante asegura, además, que el 90% de sus clientes hablan en un perfecto castellano, por lo que esto le hace considerar todavía más absurdo que haya sido sancionado por cometer tal infracción. Esta familia es una de las cientos de víctimas que en los últimos años han sido atacados por las ideas independentistas del país.

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