No son pocos los que han atacado a la factoría Disney y han envuelto a sus películas en la polémica; transmitir mensajes sexuales ocultos, promover el satanismo, alusiones al diablo… pero, en lo que más ha sido atacado es en promover a las típicas princesas “inocentes y desvalidas que deben ser rescatadas por hombres”.

La cosa ha cambiado, pero las historias de antaño aún ofenden a las feministas

En este aspecto, Disney aprendió la lección y decidió prescindir de las clásicas princesas como Ariel, Aurora, Blancanieves o Jasmine que necesitaban que su amado príncipe fuera a su rescate. Así han aparecido princesas como Rapunzel o Anna que pueden valerse por si mismas y que saben librar sus batallas sin la necesidad de que aparezca un caballero montado en un caballo blanco.

También han cambiado un poco las historias de sus principales cuentas con las adaptaciones a imagen real, como la de la película Maléfica en la que no es el príncipe quien despierta a la Bella durmiente o en Blancanieves y la leyenda del cazador en la que los enanos pasan un poco a segundo plano en la batalla contra la malvada madastra.

¿Es Disney una productora de películas machistas?

Pero en este caso, lo que se ataca es lo que se cuenta en los cuentos. Según Carmen Fought y Karen Eisenhaur, en un reciente estudio se analiza que en tan solo un 11% de las frases que dicen las princesas van dirigidas a sus logros, mientras que el resto van destinadas a crear una imagen machista de la mujer, en la que esta debe convertirse en una madre que cría a los niños o que debe dedicarse a las tareas del hogar, como es el caso de la Cenicienta.

Danielle Lindeman es una socióloga americana que también es madre. Por ello, viendo los mensajes que lanzaban las historias de Disney, decidió editar los mensajes que aparecían en los cuentos que leía su hija, tan solo usando un boli y creando lo que ella considera unos “mensajes igualitarios”.

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